Las 5 películas
The Rocky Horror Picture Show (1975)
Dir. Jim Sharman · Tim Curry, Susan Sarandon, Barry Bostwick, Richard O'Brien · Reino Unido / EE. UU. · 100 min · Comedia · Ciencia ficción · Terror
Aquí nace la leyenda. Tim Curry es el Dr. Frank-N-Furter, y su entrada —tacones, corsé, boa— redefine lo que un actor puede hacer con la presencia física. No interpreta un personaje: lo impone. La película, dirigida por Jim Sharman a partir del musical de Richard O'Brien, empezó como fracaso y acabó siendo el ritual de medianoche más longevo del cine. Susan Sarandon y Barry Bostwick hacen de novios asustados, pero todo gravita hacia Curry, que canta, seduce y amenaza sin soltar nunca el control. Es la clase de papel que define una carrera y a la vez la condena a la sombra: durante décadas, para media generación, Curry fue Frank-N-Furter y nada más. Un error, como demuestra el resto del ciclo.
Más películas de los 70 Los ángeles de Charlie (Charlie's Angels, 2000)
Dir. McG · Cameron Diaz, Drew Barrymore, Lucy Liu, Bill Murray, Tim Curry · EE. UU. · 98 min · Acción · Comedia · Aventura
La adaptación de McG es puro caramelo pop del cambio de siglo: velocidad, música y coreografía sin descanso. Cameron Diaz, Drew Barrymore y Lucy Liu son las ángeles, con Bill Murray de contrapunto cómico. ¿Y Tim Curry? Aquí ejerce de villano con la elegancia de quien se lo pasa bien mordiendo cada frase. No es un papel protagonista, pero es exactamente el tipo de secundario que Curry firmaba mejor que nadie: llega, sube la temperatura de la escena y se va. La película envejece como lo que es —un artefacto de su momento—, y verla dentro de este ciclo sirve para recordar que Curry sabía habitar tanto el culto minoritario como el blockbuster de multisala sin cambiar de registro moral: siempre disfrutando.
Más películas de los 2000 Legend (1985)
Dir. Ridley Scott · Tom Cruise, Mia Sara, Tim Curry, David Bennent · Reino Unido / EE. UU. · 93 min · Aventura · Fantasía
Aquí Tim Curry aparece de otra manera: no en pantalla, sino en la voz. En la versión de Francis Lawrence sobre la novela de Richard Matheson, Curry presta su registro a materiales del universo de la película, y su timbre —grave, envolvente, inconfundible— formaba parte del ADN de tantos proyectos de esos años. La película es un vehículo de estrella para Will Smith, con Alice Braga y una Nueva York vacía filmada con verdadero desasosiego. Su primera mitad, la del silencio y la rutina de supervivencia, es lo mejor: el hombre solo, el perro, la ciudad muerta. Incluirla en un ciclo sobre Curry es un guiño a su faceta menos visible pero enorme: la de una de las voces más solicitadas del cine y la animación de su generación.
Más películas de los 80 El juego de la sospecha (Cluedo) (Clue, 1985)
Dir. Jonathan Lynn · Tim Curry, Eileen Brennan, Madeline Kahn, Christopher Lloyd · EE. UU. · 94 min · Comedia · Suspense · Crimen · Misterio
Si hay que elegir la joya oculta del ciclo, es esta. Jonathan Lynn convierte el juego de mesa Cluedo en una comedia de enredo endiabladamente rápida, y Tim Curry, como el mayordomo Wadsworth, es el motor que sostiene el caos: corre por los pasillos, recapitula asesinatos a toda velocidad y reordena la trama con una energía física agotadora. Junto a Madeline Kahn, Eileen Brennan y Christopher Lloyd, forma un reparto coral de precisión cronométrica. Estrenada con tres finales distintos según la sala, fue un fracaso comercial que el tiempo ha convertido en clásico de culto. Aquí Curry demuestra que su talento no era solo teatral y transgresor, sino cómico en estado puro: timing, dicción, cuerpo. Es su mejor papel fuera de Rocky Horror.
Más películas de los 80 It (It, 1990)
Dir. Tommy Lee Wallace · Tim Curry, Harry Anderson, Richard Thomas, John Ritter, Annette O'Toole, Tim Reid, Richard Masur, Jonathan Brandis · EE. UU. · Canadá · 192 min · Terror · Drama
La joya del ciclo y la razón misma del homenaje: aquí está el Tim Curry que quedó grabado en la memoria de una generación. La adaptación televisiva en dos partes de la novela de Stephen King, dirigida por Tommy Lee Wallace, vale por completo gracias a su Pennywise, el payaso danzarín que Curry convierte en una de las criaturas más aterradoras de la televisión. Es puro registro Curry: la sonrisa plástica, las cejas imposibles y esa entonación exagerada que hicieron de él un villano inolvidable, aquí al servicio del terror más puro. La parte adulta pierde algo de fuelle y los efectos acusan la edad, pero cada vez que Curry aparece en pantalla la miniserie se eleva. No es solo curiosidad de coleccionista: es cine —o televisión— de culto, y el mejor epitafio para un actor que podía llenar la pantalla con un solo gesto.
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