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Sem. 43 · 2026 Ciclo cerrado

Drácula: el lado más extraño del mito

El mito que se deforma sin llegar a romperse.

¿Por qué ver estas películas?

Cinco versiones locas de Drácula que responden a la misma pregunta: ¿hasta dónde se puede estirar el mito antes de que deje de ser Drácula? De Harlem al espacio, de una discoteca londinense a un escenario de ballet, el conde cambia de piel, de idioma y hasta de forma de contarse. Aquí no hay una adaptación fiel: hay cinco desvíos, unos gloriosos y otros gloriosamente malos. Verlas seguidas es asistir a la deformación de un icono en tiempo real —y descubrir que el vampiro aguanta casi cualquier cosa.

Y la ganadora fue… Brácula: Condemor II
La votación de esta semana está cerrada.

Las 5 películas

Drácula negro (Blacula, 1972)

Dir. William Crain · William Marshall, Vonetta McGee, Denise Nicholas, Thalmus Rasulala · EE. UU. · 93 min · Terror · Fantasía

El vampiro entra en el cine blaxploitation por la puerta grande, y lo hace con dignidad inesperada. William Marshall, actor de voz shakespeariana, le da a Mamuwalde una gravedad que la etiqueta de serie B no anticipaba: no es un chiste con capa, es un hombre desterrado del tiempo y del amor. William Crain rueda el Los Ángeles nocturno con energía funk y algún efecto tosco, pero el corazón está en la melancolía. Aquí Drácula deja de ser conde para volverse figura trágica de la diáspora, un noble arrancado de su continente y condenado a matar en un país que no es el suyo. Menos sangre de lo que promete el título; más pena de la que cabía esperar.

Más películas de los 70

Drácula 73 (Dracula A.D. 1972, 1972)

Dir. Alan Gibson · Christopher Lee, Peter Cushing, Stephanie Beacham, Christopher Neame · Reino Unido · 100 min · Terror

Hammer intenta rejuvenecer su franquicia sacando al conde del castillo gótico y plantándolo en el swinging London, con guitarras, fiestas y jerga juvenil. El experimento chirría de forma encantadora: los intertítulos de época envejecen mal y el contraste entre lo moderno y lo eterno resulta cómico sin quererlo. Lo que salva la función es el reencuentro de Christopher Lee y Peter Cushing, colmillos contra crucifijo, dos leyendas que se toman en serio lo que la película no. Lee vuelve a su papel emblemático con hastío elegante; Cushing, como Van Helsing contemporáneo, aporta la única solemnidad creíble. Es Drácula descubriendo que el siglo XX no le sienta bien, y ahí está justamente su interés.

Más películas de los 70

Brácula: Condemor II (1997)

Dir. Álvaro Sáenz de Heredia · Chiquito de la Calzada, Bigote Arrocet, Nadiuska, Javivi · España · 93 min · Terror · Comedia

La respuesta ibérica a la pregunta es previsible y honesta: convertir a Drácula en un vehículo para Chiquito de la Calzada. Álvaro Sáenz de Heredia dirige una comedia deliberadamente barata, sostenida por la energía verbal del cómico malagueño, sus muletillas y su gestualidad imposible. No hay aquí ambición de terror ni de sátira fina; hay chiste tras chiste, humor de brocha gorda y un cariño rancio por el cine de gags patrio de los noventa. Como pieza de cine tiene poco que defender; como documento de una época del humor español, es curiosísima. Es el punto exacto donde el mito se disuelve en carcajada y deja de dar miedo por completo. Se ríe uno, pero no de Drácula.

Más películas de los 90

Drácula 3000 (Dracula 3000, 2004)

Dir. Darrell James Roodt · Casper Van Dien, Erika Eleniak, Alexandra Kamp, Coolio · Alemania / South Africa · 86 min · Terror · Ciencia ficción

Drácula en el espacio suena a broma y la película lo cumple, aunque casi nunca a propósito. Darrell James Roodt ensambla un producto de saldo con decorados que parecen de otra producción, una nave iluminada como un almacén y un reparto que va del descarte de serie B (Casper Van Dien) a lo directamente inexplicable (Coolio como tripulante que se transforma). El guion mezcla la mitología vampírica con jerga espacial genérica sin que nada encaje del todo, y el clímax es de un absurdo memorable. Es cine tan malo que roza lo hipnótico: el mito estirado hasta el punto de ruptura, donde ya solo queda el nombre. Interés cero como terror, alto como objeto de culto involuntario.

Más películas de los 2000

Drácula. Páginas del diario de una virgen (Dracula: Pages from a Virgin's Diary, 2002)

Dir. Guy Maddin · Wei-Qiang Zhang, Tara Birtwhistle, David Moroni, CindyMarie Small · Canadá · 74 min · Terror · Música

El extremo opuesto del ciclo, y su joya. Guy Maddin filma el ballet del Royal Winnipeg como si lo hubiera desenterrado de 1922: película granulada, virados de color puntuales, iris que se cierran, intertítulos, cuerpos que danzan la sangre y el deseo. No hay una sola palabra hablada; todo es movimiento, sombra y montaje febril. Lejos de la parodia, aquí el mito se reinventa hacia arriba, recuperando la carga erótica y xenófoba del texto de Stoker con una lucidez que muchas adaptaciones convencionales no alcanzan. Dura apenas 74 minutos y no sobra ni uno. Es Drácula convertido en pura forma, la prueba de que estirar el mito puede llevar a un lugar más hermoso que el original.

Más películas de los 2000

El hilo entre las cinco: Drácula, pero… versiones locas del vampiro

Todo ciclo de Drácula parte de lo mismo: un conde, una capa, una sed. Estas versiones locas del vampiro toman ese núcleo y lo empujan hacia territorios donde nadie esperaba encontrarlo. La progresión es geográfica y mental a la vez: de África a Estados Unidos, luego Londres, luego España, luego el espacio, y por fin el escenario de un ballet. Cada parada responde a la pregunta de cuánto se puede deformar el mito antes de perderlo. Drácula negro (Blacula) lo reinventa como figura trágica de la diáspora dentro del cine blaxploitation. Drácula 73 (Dracula A.D. 1972) lo arranca del castillo gótico de la Hammer y lo suelta en el Londres hippie, con Christopher Lee y Peter Cushing repitiendo su duelo eterno en un decorado que no les corresponde. Brácula: Condemor II disuelve por completo el terror en comedia cañí, con Chiquito de la Calzada al frente. Drácula 3000 (Dracula 3000) lo lanza al futuro y a la ciencia ficción de saldo, donde solo sobrevive el nombre. Y Drácula. Páginas del diario de una virgen (Dracula: Pages from a Virgin's Diary) lo convierte en ballet mudo filmado como cine de 1922. El arco recorre la explotación, la nostalgia, la parodia, el cine basura y el arte experimental. Cinco géneros distintos usando la misma figura como esqueleto. Lo fascinante es comprobar que el mito resiste: incluso vaciado de miedo o de sangre, incluso reducido a chiste o a coreografía, sigue reconociéndose. Drácula es más una forma que un personaje. Si te gusta el vampiro de videoclub, este ciclo dialoga con nuestro /ciclos/el-terror-juvenil-de-los-80.

Películas similares

Si te gustó Drácula negro

  • Ganja & Hess — Terror negro de los setenta que también convierte el vampirismo en drama existencial.
  • Blade — El vampiro afroamericano vuelve, esta vez como cazador y héroe de acción.

Si te gustó Drácula 73

  • El príncipe de las tinieblas (Dracula: Prince of Darkness) — Lee como el conde en la Hammer clásica, antes del salto a la modernidad.
  • Los ritos satánicos de Drácula — La secuela directa que insiste en el Drácula urbano y contemporáneo.

Si te gustó Brácula: Condemor II

  • Amanece, que no es poco — Otra vertiente del disparate español, más surrealista pero igual de local.
  • El jovencito Frankenstein — Parodia del terror clásico hecha con más oficio, útil como espejo.

Si te gustó Drácula 3000

  • Jason X — Otro icono del terror lanzado al espacio con presupuesto y lógica de saldo.
  • Leprechaun 4: In Space — El monstruo clásico en órbita, hermano espiritual de este disparate.

Si te gustó Drácula. Páginas del diario de una virgen

  • Nosferatu (1922) — El expresionismo mudo que Maddin cita y homenajea sin disimulo.
  • Drácula de Bram Stoker (1992) — Otra reinvención sensual y estilizada del mismo texto, en clave opulenta.

Sobre los directores

William Crain, director de Drácula negro (Blacula), fue una de las primeras figuras afroamericanas en dirigir terror de estudio en Hollywood; su nombre queda ligado al auge del blaxploitation de los setenta. Alan Gibson firmó las dos incursiones modernas de la Hammer con Christopher Lee, Drácula 73 y su secuela, intentando actualizar una fórmula agotada. Álvaro Sáenz de Heredia es un veterano de la comedia popular española, habitual del cine de gran público de los noventa. Darrell James Roodt, sudafricano, tiene una filmografía irregular donde conviven el drama premiado 'Sarafina!' y encargos de género como Drácula 3000. Y Guy Maddin, el canadiense de 'The Saddest Music in the World', es un autor de culto obsesionado con el cine mudo y expresionista: su Drácula en ballet es la pieza más personal del ciclo.

Orden de visionado sugerido

Empieza por Drácula negro (Blacula): es el más sólido y el que mejor prepara el paladar, con su Drácula trágico y su energía setentera. Sigue con Drácula 73, para ver el mito clásico de la Hammer chocando contra la modernidad. Baja luego el listón a propósito con Brácula: Condemor II —el humor cañí funciona mejor como respiro— y toca fondo con Drácula 3000, el punto de máxima deformación, cine tan malo que se disfruta en grupo. Y cierra en lo alto con Drácula. Páginas del diario de una virgen: el ballet de Guy Maddin devuelve al mito su belleza y deja el ciclo con la boca abierta. De lo trágico al disparate y de vuelta al arte.

Curiosidades

William Marshall, protagonista de Drácula negro, era un actor de formación teatral clásica reconocido por sus interpretaciones shakespearianas, lo que explica la dignidad inusual que le da al personaje. Drácula 73 fue una de las últimas veces que Christopher Lee y Peter Cushing se enfrentaron como Drácula y Van Helsing en la Hammer. Brácula: Condemor II es la secuela de 'Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera', ambas vehículos para el cómico Chiquito de la Calzada. Drácula 3000 cuenta en su reparto con el rapero Coolio y con Casper Van Dien, conocido por 'Starship Troopers'. El Drácula de Guy Maddin nació como un encargo televisivo a partir del montaje del Royal Winnipeg Ballet y dura apenas 74 minutos.

Dónde ver estas películas

Actualizado a agosto de 2026

Preguntas frecuentes

¿Qué tienen en común estas cinco películas de Drácula?
Todas reinventan al vampiro de Bram Stoker llevándolo a un contexto inesperado. El ciclo recorre el blaxploitation (Drácula negro), el Londres hippie (Drácula 73), la comedia española (Brácula: Condemor II), la ciencia ficción (Drácula 3000) y el ballet experimental (Drácula. Páginas del diario de una virgen). Cada una prueba hasta dónde se puede estirar el mito.
¿En qué orden ver el ciclo Drácula, pero…?
Recomendamos empezar por Drácula negro (Blacula), la más sólida, seguir con Drácula 73, pasar a la comedia de Brácula: Condemor II, tocar fondo con Drácula 3000 y cerrar en lo alto con el ballet de Guy Maddin, Drácula. Páginas del diario de una virgen. El recorrido va de lo trágico al disparate y termina en el arte.
¿De qué trata Drácula negro (Blacula)?
Drácula negro (Blacula, 1972) cuenta la historia de un príncipe africano, Mamuwalde, maldecido por el propio Drácula en el siglo XVIII y despertado dos siglos después en el Los Ángeles de los setenta. Convertido en vampiro, busca reencontrar un amor perdido mientras siembra el terror en la ciudad. Es un clásico del cine blaxploitation.
¿Cuánto dura Drácula. Páginas del diario de una virgen?
Drácula. Páginas del diario de una virgen (Dracula: Pages from a Virgin's Diary, 2002), de Guy Maddin, dura 74 minutos. Es la película más corta del ciclo y adapta el mito íntegramente como un ballet mudo filmado en blanco y negro con estética de cine de los años veinte.
¿Cuál es la versión más rara de Drácula del ciclo?
Drácula 3000 es la más extrema en cuanto a desvío del mito: sitúa al vampiro en el año 3000 a bordo de una nave espacial, con un tono de ciencia ficción de saldo. Drácula. Páginas del diario de una virgen es la más rara en el sentido artístico, al contar la historia entera mediante ballet y sin diálogo.
¿Christopher Lee sale en alguna de estas películas?
Sí. Christopher Lee interpreta a Drácula en Drácula 73 (Dracula A.D. 1972), junto a Peter Cushing como Van Helsing. Es una de las últimas producciones de la Hammer en las que ambos actores repitieron su clásico enfrentamiento, esta vez trasladado al Londres contemporáneo de los años setenta.

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